Conóceme

Entrenar bien cambió mi vida. Hoy ayudo a otros a conseguir lo mismo.

Ginés Celdrán

Me llamo Ginés Celdrán y llevo más de media vida vinculado al ejercicio físico. Desde muy joven he practicado distintos deportes —baloncesto, fútbol, pádel, running, ciclismo de montaña, natación—, lo que me permitió entender el movimiento desde muchos ángulos distintos.

A los 14 años entré por primera vez en un gimnasio y supe que ese iba a ser mi camino. Mientras otros desconectaban, yo diseñaba entrenamientos, imaginaba progresiones y pensaba cómo adaptar el ejercicio a personas con necesidades muy diferentes. Con el tiempo, lo que empezó como una afición se convirtió en una profesión.

De vocación a profesión

Me gradué en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, con mención en readaptación física y deportiva, y desde entonces no he dejado de formarme ni de trabajar en el sector.

Entre 2013 y 2020 desarrollé mi experiencia en distintos centros deportivos:

  • Monitor de sala de musculación y entrenador de CrossFit en Royal Box Águilas

  • Readaptador físico en el centro de acondicionamiento físico Dani Vera

  • Entrenador de CrossFit en Gym 365

Desde 2020 hasta la actualidad, trabajo como:

  • Readaptador físico y deportivo en domicilios y gimnasios privados

  • Entrenador de grupos reducidos (pilates, entrenamiento funcional, movilidad, hipertrofia)

  • Entrenador online

Esta trayectoria me ha permitido trabajar con perfiles muy distintos y entender que no existe una única forma correcta de entrenar, sino la adecuada para cada persona.

Mi forma de entender el entrenamiento

No concibo el ejercicio como algo aislado ni como una sucesión de rutinas. El cuerpo funciona como un sistema, y cuando se entrena con lógica, los resultados llegan y se mantienen.

Mi trabajo se basa en:

  • Tratar el cuerpo de forma global

  • Priorizar la técnica, el control y la progresión

  • Adaptar el entrenamiento al contexto real de cada persona

  • Buscar mejoras sostenibles, no cambios rápidos y efímeros

Entrenar no debería ser una obligación, sino una herramienta para vivir mejor.