No solo sigues indicaciones. Entiendes el porqué de cada ejercicio y cómo usar tu cuerpo de forma eficiente, para ganar autonomía y entrenar mejor hoy y en el futuro.
Mi forma de trabajar parte de una idea sencilla: no todos los cuerpos responden igual ni necesitan lo mismo. Por eso no utilizo rutinas genéricas ni sistemas cerrados. Cada entrenamiento se diseña a partir de la persona, no del método.
El objetivo no es cansarte más, sino hacerte mejorar.
El cuerpo se entrena como una unidad, no por partes aisladas. Cada planificación se adapta a la persona, su punto de partida, sus objetivos y sus limitaciones, combinando fuerza, movilidad, resistencia y control corporal de forma coherente y equilibrada.
El progreso se construye paso a paso. El entrenamiento evoluciona cuando el cuerpo está preparado, priorizando la técnica, el control y la prevención de molestias, para avanzar de forma constante sin retrocesos ni estancamientos.
El entrenamiento no es un plan cerrado, es un proceso vivo. Hay seguimiento, ajustes y adaptación continua para que los resultados no sean puntuales, sino que se mantengan en el tiempo y formen parte de tu día a día.
No solo sigues indicaciones. Entiendes el porqué de cada ejercicio y cómo usar tu cuerpo de forma eficiente, para ganar autonomía y entrenar mejor hoy y en el futuro.